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jueves, 5 de agosto de 2010

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miércoles, 2 de junio de 2010

Opinión sobre ovodonación en diario Clarín

Por: Eva Rotenberg, Directora de la Escuela para Padres y miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina.


(Nota publicada en Clarín, 31 de mayo de 2010).


Ovodonación: una adopción genética

“Madre y Padre” son quienes se asumen como padres. La familia es el reconocimiento de la mujer y el hombre como pareja y del niño como hijo reconocido, y este reconocimiento está diferenciado de la biología. La ovodonación es un modo de adopción, es un modo de “trasplante de órgano” y para que no sea rechazado, debe existir una aceptación conciente e inconsciente, es decir, desde lo emocional. Esto es lo más importante, pues un hijo biológico “puro” también necesita ser aceptado y reconocido emocionalmente. Si bien se entiende de los padres receptores de ovodonaciones la posible dificultad de contarles a los niños su origen, es un modo de acceder a la parentalidad que está entre la biología y la adopción. Hay muchos trabajos sobre cómo decirles a los hijos que son adoptados y también acerca de cómo decirles cómo “vienen al mundo”.
Es absolutamente entendible que los padres no sepan cómo decirle al hijo que nació de una ovodonacion, pero en realidad, es un detalle que será una incógnita acerca de su mapa genético, pero no acerca de quiénes son sus padres. La explicación surge ante la interrogación de cómo nacen los niños. Si los padres están tranquilos podrán explicarles que los hijos nacen de la unión amorosa de papá y mamá, pero que a veces los padres tienen dificultades, entonces piden ayuda porque lo buscaron y desearon mucho.
¿Qué niño no entiende la necesidad de ayuda? ¿Y de no poder realizar solito algo que desea mucho? Este es u miedo y una culpa de los adultos. Sin sentimientos de culpa, los padres pueden explicar los procesos complejos con palabras sencillas. Lo que importa es el afecto genuino. Al hijo le llega eso.

jueves, 26 de marzo de 2009

CURSO: ESCUELA PARA PADRES - TEÓRICO-CLÍNICO EN APA

CURSO A REALIZARSE EN APA A PARTIR DEL 1º DE ABRIL DE 2009

La Asociación Psicoanalítica Argentina es pionera en abrir la institución para dar un curso a los Padres, Hijos y a la Familia en general.

Profesor Coordinador: Lic. Eva Rotenberg, Directora de la Escuela para Padres (www.escuelaparapadres.net)

Profesores dictantes: Dra. Silvia Piskorz, Lic. Silvia Posternak y profesores invitados.

Inicio: 1º de abril (curso anual)

Día y hora: Miércoles 19 hs. (módulo clínico)
20,30 hs. (módulo teórico)

Dirigido a: psicólogos, médicos, psicopedagogos, jueces, abogados, docentes y profesionales que trabajen con familias. También hay grupos para padres.

El Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires otorgará puntaje a quiénes participen de esta formación, para la capacitación docente.



Abierta la inscripción
Arancel: $ 100 por cuatrimestre
Se otorgará certificado con el 75% de asistencia
Inscripción de lunes a viernes de 9 a 16 hs en APA:
Rodríguez Peña 1674 - Ciudad Autónoma de Buenos Aires

Teléfono: (011) 4812-3518 (líneas rotativas)
Correo-E: info@apa.org.ar
Sitio web: www.apa.org.ar

jueves, 27 de noviembre de 2008

Advierten sobra la tendencia al aislamiento en adolescentes



Por: Lic. Eva Rotenberg, Directora de La Escuela para Padres
(nota publicada en diversos medios nacionales como Télam, diario Crítica y otros provinciales)

En Japón se lo conoce "hikikomori" y cada vez es más frecuente entre los jóvenes argentinos, que se recluyen en sus habitaciones y pierden contacto con el exterior. Se debe a la exigencia excesiva en los ámbitos académicos y cierta imagen exitista, que sobrevalora ciertas características físicas como patrones únicos de belleza.



La exigencia excesiva en los ámbitos académicos y cierta imagen exitista, que sobrevalora algunas características físicas como patrones únicos de belleza, pueden generar fuertes retracciones entre los adolescentes que se aíslan del mundo exterior, afirmó este domingo la psicóloga Eva Rotenberg. Fundadora de la "Escuela para Padres" y docente en la Maestría en Psicoanálisis de la Universidad Kennedy, Rotenberg advirtió que este fenómeno, que en Japón se conoce como "hikikomori", cada vez es más frecuente entre los jóvenes argentinos, que se recluyen en sus habitaciones y pierden contacto con el exterior durante meses.

"La tendencia no sólo es a encerrarse sobre sí mismos -explicó la psicóloga a Télam-. No se trata de chicos introvertidos, sino de adolescentes que se aíslan, se rehúsan a ir al colegio o eso es todo lo que hacen porque no salen, no tienen amigos".

El fenómeno conocido como "hikikomori" -inhibición, reclusión o aislamiento, en japonés-, es muy estudiado por psicólogos nipones que detectaron miles de casos entre adolescentes que son -o fueron-, estudiantes brillantes que no pudieron sobrellevar la exigencia impuesta desde la sociedad y desde sus familias. El síntoma típico es el retiro silencioso de jóvenes que solían ser alegres, inteligentes y sociables a sus habitaciones, donde pueden permanecer meses, incluso años y que, en extremo, puede acabar con el suicidio. En todos los casos, se trata de adolescentes de clases medias altas con acceso a la tecnología que se recluyen para ver televisión, navegar por Internet y dormir, y que tienen cierto fanatismo por los "juegos de rol", en los que canalizan la angustia que les producen sus propias inhibiciones.

Rotenberg advirtió que el "hikikomori" también preocupa a psicólogos argentinos que en los últimos años vieron incrementar las consultas sobre estos casos. "Son chicos que sienten que no alcanzan la expectativas del medio social y familiar en el que viven, piensan que están ’fallados’ internamente, sufren un vacío interior que no pueden llenar", explicó la psicóloga. Si bien los síntomas se asemejan a los que se manifiestan en un caso de "fobia social", Rotenberg señaló que el cuadro es más complejo y está vinculado a la sexualidad. "La sexualidad durante la adolescencia es una verdadera eclosión, y no todos los jóvenes tienen los recursos internos que necesitan para acercarse al sexo opuesto", indicó. A modo de ejemplo, comentó que uno de sus pacientes dejó de ir al colegio a los 15 años y se encerró en su habitación durante meses porque ’no alcanzaba el siguiente nivel’, como pasa con los juegos de rol de Internet. "¿Por qué sentía que no alcanzaba el siguiente nivel? Porque no se sentía capaz de estar con una chica", señaló.

Además de la introversión, "sentir que uno tiene pocos recursos internos, genera mucho rencor" que suele canalizarse en los juegos de rol donde "pasar al siguiente nivel" está asociado a situaciones violentas, como matar contrincantes, indicó Rotenberg. "El hikikomori -detalló- es un cuadro con varios ingredientes: no saber manejar la propia sexualidad, no saber cómo desenvolverse en el mundo, miedo a la violencia social, fuerte influencia de los medios de comunicación y excesiva conexión a la red".

Autora del libro "Hijos difíciles-Padres desorientados. Padres difíciles-Hijos desorientados", Rotenberg señaló que este tipo de cuadros son tratables con terapia y revelan conflictos familiares que no fueron registrados hasta la adolescencia, cuando se vuelven críticos. La especialista manifestó que a esa edad la ilusión de crear un mundo de fantasía en Internet en algunos casos es un juego, pero en otros puede volverse peligroso para ellos mismos.

martes, 22 de julio de 2008

Curso de Escuela para Padres

Curso Intensivo de Escuela para Padres

Horario especial para que puedan concurrir los profesionales del Interior del país

Docente: Lic. Eva Rotenberg, directora de la Escuela para Padres
y profesores invitados.

Dirigido a: médicos, psicólogos, psicopedagogos, docentes y educadores, en la crianza y formación de los niños.


Fechas: El curso intensivo se dictará en agosto y octubre
Agosto- viernes 8 de 14 a 16 hs
sábado 9 de agosto de 9,30 a 12.

Octubre- viernes 10 de 14 a 16 hs.
Sábado 11 de octubre de 9.30 a 12.



Objetivo: trabajar bases teórico-clínicas, con el propósito de que los profesionales puedan ayudar a los padres a generar vínculos favorables para el desarrollo de recursos internos positivos. Se hará hincapié en pensar los vínculos generadores de subjetividad: las interdependencias normogénicas por un lado y las interdependencias patógenas por otro. Se profundizará en cómo abordar los vínculos conflictivos. “Darse cuenta” como antecesor del cambio psíquico y vincular. Intervenciones específicas.
Se daran herramientas para que los profesionales puedan abordar diferentes problematicas con las familias y con los hijos en generales.

Modalidad de funcionamiento: Dos encuentros mensuales.
Se recomendará bibliografía.

Lugar: Sede de la Escuela para Padres, Capital Federal.

Arancel: $ 100 por agosto y 100 $ por octubre.
Curso completo: $ 200.

- No se cobra matrícula -
- Requiere inscripción previa -

-Visite nuestro sitio web
http://www.escuelaparapadres.net/

Consultas: (5411) 4803-6454 o vía e- mail a: evarot@hotmail.com

lunes, 7 de mayo de 2007

La Escuela Para Padres en Revista Rumbos (Enero 2007)

Escuela para padres

El psicoanálisis multifamiliar con sesiones que reúnen a grupos de padres que reflexionan juntos, se revela como una herramienta útil para resolver problemas en la crianza de los hijos




El departamento del barrio de Palermo donde dos veces por semana se reúnen los grupos de la Escuela Para Padres, que dirige la psicoanalista Eva Rotenberg, es de lo más cálido. Hay una estantería doble plagada de libros, un escritorio con una computadora donde Eva se sienta a responder los e- mails que recibe en su página web (www.escuelaparapadres.net) y allí mismo también hay un bowl repleto de caramelos que hacen las delicias de los chicos, que a veces van con sus padres a las sesiones, e inclusive de los mismos padres que en ocasiones los comen para calmar sus propias ansiedades. El amplio ambiente donde se realizan las sesiones tiene un par de grandes y cómodos sillones, varias sillas, una enorme ventana con vista a la calle arbolada, y al lado una habitación, que además de tener juegos y elementos de dibujo para los chicos, siempre tiene la puerta abierta para que ellos entren y salgan de allí a piacere, a veces para mostrarle uno de sus dibujos a Eva, quien los analiza luego, y otras para escuchar o comentar algo en plena sesión, pero siempre con total libertad. Es que este es, justamente, el espíritu de las sesiones de la Escuela Para Padres, inaugurada hace seis años por Rotenberg, que es especialista en niños y adolescentes, en terapia multifamiliar, en patología mental severa y que inclusive formó otra escuela para padres en un colegio en Barcelona, a comienzos de los `90. Se trata de un encuentro por semana, al que van distintos grupos de padres, madres, en ocasiones también con sus hijos, y hasta abuelos/as, tíos/as solos o acompañados por sus nietos y sobrinos, para socializar sus angustias, temores, problemas, dudas o consultas que van surgiendo en el trabajo cotidiano de crianza de los chicos. En cada grupo puede haber hasta quince padres, como máximo, y las sesiones duran de una hora y media a dos. Cada encuentro comienza con un tema cualquiera que alguno de los integrantes del grupo trae a cuento y se convierte en disparador de la sesión que la psicoanalista coordina activamente.
“Soy psicoanalista, pero también soy mamá –dice Rotenberg- . Cuando estaba criando a mis tres hijos, que ya son grandes, me di cuenta que los padres están muy solos, y por ahí arrastran conflictos en las relaciones con sus hijos durante años sin encontrarles solución. No existía un espacio al cual acudir para charlar con otros padres e ir resolviendo los problemas mientras crían a sus hijos, y eso es justamente lo que ofrece y el motivo por el cual inauguré la Escuela Para Padres”.
La metodología de la Escuela se basa en el psicoanálisis y otras teorías, y en el psicoanálisis multifamiliar, un terreno donde Eva se especializó, ya que trabajó en diversos grupos multifamiliares al formar parte del equipo terapéutico del prestigioso psiquiatra y psicoanalista Jorge García Badaracco, creador, justamente, del psicoanálisis multifamiliar. La diferencia con ese tipo de terapia, es que en aquellos grupos se prioriza el trabajo con adultos y la resolución del conflicto o patología, una vez instalados; en cambio, la base de la escuela para padres es la prevención, es trabajar con las diversas situaciones y conflictos, no sólo para resolverlos, sino también para prevenirlos. Asimismo, se trabaja a partir de las situaciones que muchas veces los mismos papás no han elaborado de su propia infancia, y como ya se ha dicho, también pueden acudir los hijos, cuando los padres o los mismos chicos lo consideran necesario.
“Los padres, en general, son buenas personas con buenas intenciones que, como todos, a veces se equivocan –dice Rotenberg-. Entonces, sirve mucho trabajar en grupo, en vez de hacer un tratamiento tradicional. Si quieren pueden venir un par de veces y luego sienten que ya resolvieron su problema se van, no tienen que seguir un tratamiento de años, sino ocuparse de criar a sus hijos. Los grupos consiguen resultados mucho más rápido que las terapia individuales convencionales”.
En los años de vida de la Escuela, Eva ha visto de todo. Desde un bebé de tres meses que dormía mal y estaba siempre en estado de alerta, porque sus papás no le prestaban suficiente atención, hasta padres que se sienten culpables al poner límites a sus hijos, pasando también por chicos violentos, adolescentes y/o padres que tienen problemas de drogadicción, papás que consultan por la sexualidad de sus hijos, y parejas divorciadas que no saben cómo relacionarse con sus hijos, entre otras situaciones. Una mención aparte le merecen los chicos con diagnóstico de ADD o Déficit de Atención, “que en realidad son chicos con una patología emocional, que no tuvieron un sostén, un buen armado vincular, entonces son chicos hiperkinéticos porque lo que tienen es un desborde de ansiedad, no tienen nada a nivel neurológico. Hay muchos chicos medicados por tener ADD y en realidad, son chicos ansiosos. La medicación suele ser una barbaridad, es colocar al chico en el lugar del enfermo y desde allí, cada vez van a tener que darle más medicación. Muchas veces, detrás del ADD hay conflictos muy severos, inclusive, de psicosis infantil”, explica la psicoanalista.
Uno de los temas que de un tiempo a esta parte Eva vio crecer mucho en las sesiones de grupo es de la violencia en los adolescentes. “Un hijo suele expresar violencia como forma de querer cambiar a los padres, de hacerlos entender. A veces los padres entienden primero a otros hijos y a partir de eso, comienzan a entender a los suyos. Empiezan a entender que la violencia no nació en un repollo, no se da porque el hijo salió al tío loco, sino que se fue generando en la familia en los desencuentros vinculares”.

Testimonios
Paula Martínez (40) está divorciada, vive en con su hija Florencia de 13 años en Villa Adelina y una vez por semana tiene una cita que cumple religiosamente: su sesión de la Escuela Para Padres. “Empecé hace cinco años. Me estaba divorciando y mi hija, que tenía ocho, no estaba bien emocionalmente y yo no encontraba la forma de acercarme a ella. Inclusive llegó a tener un retroceso motriz que notaron en la escuela”, recuerda. Así fue como Paula llevó a Florencia a una batería de psicólogos, neurólogos y otros profesionales, hasta que un día, cansada de no ver resultados, se le ocurrió la idea de comenzar ella misma un tratamiento, con la idea de que quizá, de este modo, la podría ayudar de forma más directa. Así fue cómo se unió a uno de los primeros grupos coordinados por Rotenberg. “Al principio iba sola, después también empezó a venir ella y ahora sigo yendo sola. Ella siempre tiene la puerta abierta, y cada tanto, cuando siente ganas de contar algo, va de nuevo”. En muy poco tiempo, Paula empezó a notar cambios. “En mi angustia y en mi ansiedad estaba cometiendo algunos errores. Como ella viene de un padre depresivo yo la había encasillado como una depresiva. En la primera sesión Eva me marcó eso, y empecé a trabajar sobre la idea de que ella es lo que es, no como yo creía que era, e inmediatamente se instaló entre nosotras una comunicación más fluida”.
Tan bien le fue a Paula, que al mes de tratamiento, su hija dio muestras de un avance motriz, al dejar las rueditas de la bicicleta. Para Paula la clave del tratamiento está en que “se aprende mucho de los otros papás que cuentan sus experiencias. Es un tipo de terapia ágil, amena. Cuando yo iba a sola a sesiones de terapia convencional, era el ombligo del mundo con el peor problema. En cambio acá, se instalan los temas y se hablan, desde un lugar donde la autocompasión desaparece de plano. Además, siempre se toma todo con más humor, aparece el chiste, la ayuda, el caramelo para bajar la angustia que te provoca hablar de ciertos temas. En este momento tengo el gorrito de egresado. Flor está espectacular, me cuenta todo, nos divertimos juntas y tenemos un vínculo muy fuerte. Me parece importante seguir yendo al grupo, para acompañarla en todos los cambios que se van produciendo a medida que crece”.
Fabián Frenkel (casado, 42 años, de Olivos), uno de los papás que este año “retomó la escuela” coincide en resaltar la agilidad de este tipo de terapia. Padre de dos varones de 6 y 2 años, y dueño de una agencia de publicidad y marketing, Frenkel lo explica así: “La ventaja del grupo es que te permite avanzar más rápido, porque uno escucha otros testimonios, otros problemas y se da cuenta que por ahí el problema de uno no es tan grave o que tiene una solución mucho más sencilla de lo que uno creía y no le da tanta vuelta al tema. Es muy importante escuchar a los otros, porque te pasa que después de la sesión te empezás a dar cuenta de un montón de cosas que por ahí en el momento ni pensaste. Con mis hijos hasta el día de hoy sigo trabajando varios temas. Para mí el grupo, al que voy solo, es mi espacio, mi terapia personal”.
En los grupos, el común denominador es que todos buscan mejorar la relación con sus hijos. Para ello, claro, hay un concepto fundamental: saber sostenerlos. Algo que puede resultar una tarea difícil, si como hijos, ellos mismos no fueron sostenidos por sus propios padres.
“Muchas veces los padres no pueden sostener a sus hijos, e intentan reemplazar esta carencia, dándoles todos los gustos o por el contrario, siendo muy autoritarios y marcando límites todo el tiempo. Pero ninguna de las dos cosas es sostener a un hijo. Sostener es otra cosa, es acompañar, es respetarlo, es respetar su subjetividad, respetar su individualidad, poniendo límites, pero desde el sostén, no desde la imposición. Desde la imposición se anula y se somete a la persona y es una diferencia que la persona que no fue sostenida en su infancia, no puede reconocer. Y ahí es donde hay que empezar a trabajar. En grupo es mucho mejor, porque por ahí, un padre que no le puede poner límites a un chico de dos años, escucha la experiencia de un padre de un adolescente y probablemente algo de eso le servirá para aplicar en la crianza de sus propios hijos”, concluye Rotenberg.

Recuadro:
Los límites


En su libro de próxima aparición –“Hijos difíciles, padres desorientados; padres difíciles, hijos desorientados”- Eva Rotenberg dedica un capítulo a los límites, uno de los temas por el que más le consultan los padres. Aquí, un fragmento.
"Los límites no son controles rígidos, en todo caso, no deberían serlo. Todo lo contrario, por un lado en una buena crianza, se supone que el niño está en una etapa en la cual precisa expandirse y explorar el mundo, todo es nuevo en la infancia. Se trata de advertirle frente a lo peligroso, pero no de evitarle todo posible riesgo, porque sino, no podría subir solo al tobogán o hacer cosas de niños. Si un niño se lastima, siempre que no sea algo serio, el dolor también es una experiencia importante, porque sabrá que hay cosas que lastiman y así comenzará a tener un propio registro interno… Los límites son una guía, pero si no se van marcando desde que son pequeños, luego el niño los sentirá como frustraciones intolerables. Muchas veces los padres saben que deberían poner límites, pero no pueden, sienten culpa. Esos padres deben ser ayudados porque ese no poder es una expresión de un conflicto no resuelto…
La solución no es poner lo que se cree que son límites porque sí, con penitencias o palizas, sino ayudar a que el hijo aprenda a poder limitarse él sólo. Esto es un efecto que se logra a partir de sentirse querido, cuidado y de tolerar cierto grado de frustración. Entendiendo por cuidado, que los adultos no le permitan hacer o decir lo que le hace daño a él o a terceros, porque también es perjudicial para sí mismo.
Es decir, que aprender a cuidarse es un proceso que se va construyendo especialmente a partir de una autoestima positiva".

domingo, 6 de mayo de 2007

La Escuela Para Padres en diario Clarín (22/2/07)

Link: http://www.clarin.com/diario/2007/02/22/deportes/m-00504.htm

CHICAS & CHICOS: TENDENCIAS ESCUELAS PARA PADRES
También los grandes van al cole



Lugares donde los papás, tíos, y abuelos aprenden a resolver algunos problemas de los chicos.


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La Escuela para Padres —creada y dirigida por la psicóloga y psicoanalista Eva Rotenberg en el año 2000— nació como un espacio de apoyo profesional a los padres. "La idea es ayudarlos a detectar qué aspecto del vínculo con sus hijos los está enfermando".
A los grupos de la escuela van mamás, papás, solos o con sus hijos, y también abuelos/as y tíos/as. Los encuentros se realizan una vez por semana y duran alrededor de dos horas. Los chicos pueden participar de la charla o quedarse en la sala infantil, donde juegan, leen o dibujan. Sus dibujos, sirven como disparador de su conducta y de la situación familiar.

Los padres pueden consultar por un bebé que no logra conciliar el sueño, por trastornos de conducta, por cómo poner límites a un hijo, entre otras cuestiones. Pero el motivo que siempre resulta preocupante son los trastornos de aprendizaje, que suelen ser detectados en el colegio. "Los problemas de aprendizaje son la punta del iceberg de otra cosa— dice Rotenberg—. Los chicos exploran todo, inclusive desde bebés ya empiezan a investigar sus manos y sus pies. Cuando no aprenden, algo le está pasando a la familia". Las raíces de este tipo de conflictos pueden ser muchas: sobreprotección, situaciones de violencia familiar, abandono o abuso sexual, entre otros. "Hoy lo que se ve mucho en los chicos de la escuela primaria, es que están muy abandonados porque sus padres están todo el día afuera en el trabajo", dice la especialista. La clave pasa por la detección temprana del problema, inclusive si son chicos que se las arreglan bárbaro con el estudio. "Siempre es importante —explica— que los papás le pregunten cómo van las cosas en el colegio, qué deberes tiene que hacer, sino ese chico va a sentir que no están interesados en él. También es importante alentarlo. Hay que buscar un punto medio: no es bueno dejar a un chico solo ni tampoco hacer todas las cosas por él”.

Información: http://www.escuelaparapadres.net/ o en el teléfono 4803-6454.